La causa más frecuente de un tumor en el hueso, es un tumor óseo benigno. Aunque los tumores tanto benignos como malignos, pueden crecer y afectar el tejido sano óseo. Los tumores benignos no se diseminan, no destruyen el tejido sano y rara vez son un riesgo vital para el paciente. Los tumores óseos benignos en general se tratan y se curan con cirugía.

Ejemplos de tumores óseos benignos son:

  • Osteoma Ósteoide
  • Osteoblastoma
  • Osteocondroma
  • Encondroma
  • Fibroma Condromixoide

Para más información sobre los tumores benignos, diríjete a los documentos específicos de cada uno. La información a continuación se refiere a los tumores óseos malignos o cáncer en los huesos.

La mayoría de las veces, cuando a un paciente le dicen que tiene cáncer en los huesos se refieren a un cáncer que proviene de otro sitio y se disemina a los huesos. Este tipo de cáncer se denomina, cáncer metastático o metástasis óseas. Esto puede ocurrir por ejemplo, en pacientes con cáncer de mama, próstata o pulmón cuando progresa la enfermedad a estadíos avanzados llegando a afectar los huesos. Aquí está toda la información sobre metástasis óseas.

Existen otros tumores, a veces también dentro de los denominados cánceres de hueso, que se originan en la médula ósea. La médula ósea está en el interior del hueso y este tipo de tumores no se forman en el hueso en sí. El más común de ellos es el mieloma múltiple y se origina en la médula ósea. Otro ejemplos de este tipo de tumores pueden ser algunos tipos de leucemia o linfoma, tumores que se originan en las células de la sangre o en los nódulos linfáticos respectivamente, que pueden afectar el hueso o empezar en el hueso. Para más información detallada sobre mieloma múltiple, leucemia o linfoma, accede a la información específica sobre cada uno. (http://www.sehh.es/es/pacientes/enfermedades)

Los tumores óseos primarios, son aquellos que sí se originan en el tejido óseo y no provienen de otro cáncer distante, son bastante infrecuentes. Suponen apenas un 0,2% de todos los tumores malignos reportados en EEUU y tienen una incidencia aproximada de 0,9 casos por cada 100,000 habitantes. Los tumores óseos malignos primarios también se denominan sarcomas óseos.

Factores de Riesgo para Tumores Óseos-Sarcomas Óseos

Factores de Riesgo Tumores óseos- Dr Roberto Vélez

A pesar de que la investigación no ha dado todavía con el origen – causa clara de los tumores óseos primarios, si que existen algunos factores de riesgo que pueden aumentar la probabilidad de desarrollar uno. Pacientes con antecedentes de enfermedad de Paget o haber recibido radioterapia a altas dosis, padecen mayor riesgo de desarrollar un sarcoma óseo que la población general.

También puede ser un factor de riesgo enfermedades hereditarias como el retinoblastoma hereditario, el síndrome de Li-Fraumeni, la encondromatosis múltiple y la enfermedad exostosante múltiple.

Actualmente no hay evidencia científica de que un traumatismo o un golpe puedan provocar el desarrollo de un sarcoma óseo. Normalmente sucede que, tras un traumatismo, hacemos enfoque en una región del cuerpo y descubrimos una lesión o mancha en el hueso preexistente.

Clínica y síntomas

El dolor es el síntoma más frecuente de los pacientes que padecen un tumor óseo. El dolor puede ser intermintente al principio. El dolor puede progresar y empeorar con la actividad. Puede ser mayor en algunas zonas que soportan mucho peso, como la pelvis o la cadera. A medida que el tumor crece, el dolor se puede volver continuo y afectar al paciente inclusive cuando está en reposo. Los tumores muy dolorosos en la cadera o fémur pueden causar cojera o limitación completa para andar.

Algunos tumores de partes blandas, aparte de destruir hueso también generan tejido maligno al rededor del hueso. Esto es denominado la “masa de partes blandas” o el “componente de partes blandas” del tumor óseo. Si el tumor ha avanzado mucho, el paciente puede notar hinchazón en la región afectada o detectarse un bulto a consecuencia de esta “masa de partes blandas”.

Otro modo de presentación de los tumores óseos malignos puede ser una fractura. Esto sucede en lesiones muy agresivas y/o avanzadas cuando el tumor ha destruido un segmento importante del hueso debilitándolo. Es así como con un mal gesto, caída leve o esfuerzo, puede suponer una fractura en la zona del tumor. Estas fracturas se denominan fracturas patológicas.

Los tumores óseos primarios en la columna, al igual que las metástasis óseas en la columna pueden crecer, destruir la vértebra y comprimir la medula espinal. Según la progresión de la compresión el paciente puede notar debilidad, dolor en las extremidades o directamente puede presentar una parálisis.

Diagnóstico

Tras evaluar lo síntomas y realizar el examen físico si se sospecha un tumor óseo el siguiente paso es valorar la zona afectada con una radiografía.

Los tumores óseos malignos pueden tener diferentes apariencias en la radiografía. Cuando hay un cáncer en el hueso, este puede verse como apolillado o carcomido.

Puede verse también como un agujero, defecto o “caries”. Según el tumor este puede “salir” del hueso e invadir los tejidos al rededor como los músculos, la grasa o los tendones. Algunos pueden producir hueso con calcificaciones con “nubes” de hueso abigarrado alrededor de la lesión.

La radiografía puede ser compatible con un tumor maligno o cáncer de hueso, pero solamente se puede determinar con seguridad con una biopsia.

Otras pruebas de imagen que se pueden realizar durante el estudio son la tomografía computarizada (TAC o TC), una resonancia magnética, una gammagrafía, y/o una tomografía por emisión de positrones (PET)

TAC: La tomografía computarizada se utiliza para definir con precisión el daño local que está haciendo el tumor al hueso, en especial a la permeación, apolillamiento de las corticales. Las corticales son la capa dura externa del hueso, las que dan el soporte mecánico al mismo. Puede ayudar a definir cuando un tumor ya ha salido del hueso, llamado extracompartimental, y ha invadido los tejidos cercanos. El TAC también nos puede objetivar el riesgo de una fractura patológica, es decir, cuando el tumor ha debilitado tanto el hueso que este se puede romper muy fácilmente. Durante el estadiaje de un tumor maligno se evalúa mediante TAC de tórax y abdomen una posible diseminación sistémica del tumor o sea la presencia o no de metástasis.

Resonancia Magnética: Es la prueba más útil para definir localmente la extensión del tumor. Nos especifica las dimensiones exactas del tumor, si es extracompartimental, su relación con estructuras vecinas importantes como venas, arterias y nervios y en caso de recibir tratamientos con quimioterapia también puede orientar la respuesta del tumor. La respuesta del tumor al tratamiento es una manera de ver la efectividad de la quimioterapia que se está dando antes de operar al paciente.

Diagnóstico Tumores óseos- Dr Roberto Vélez

Gammagrafía ósea: Es una prueba de medicina nuclear mediante la cual se evalúa si el tumor se ha diseminado a otros huesos. Puede evaluar con mayor antelación que otras pruebas si existen metástasis en los huesos.

PET: También es una prueba de medicina nuclear y nos sirve también como rastreo para detectar posibles metástasis en todo el cuerpo. El PET, como la resonancia magnética, en ocasiones se utiliza en pacientes en tratamiento con quimioterapia, para evaluar la respuesta del tumor al tratamiento.

Biopsia

Tras los estudios de imagen, si existe la sospecha que la lesión en el hueso es un tumor maligno se debe realizar una biopsia. Una biopsia es un procedimiento mediante el cual con una aguja especial se toman varias muestras de tejido del tumor para analizarlo.

Es importante que el médico o cirujano que realicen la biopsia tengan experiencia en diagnosticar y tratar tumores de los huesos. Si es el cirujano quien realiza la biopsia, el elegirá el mejor sitio para obtener la muestra sin contaminar tejidos sanos innecesariamente. También intentará que el sitio de la biopsia luego pueda extraerlo sin dificultad en el momento de la cirugía.

Hoy en día muchas de las biopsias las realiza un radiólogo especializado en estos procedimientos, llamado radiólogo intervencionista. El radiólogo, ayudado por ecografía o por TAC, hace la biopsia con más precisión y de las zonas del tumor que puedan dar más información para el diagnóstico.

En ocasiones las biopsias mediante agujas, también llamadas biopsias cerradas, no son diagnósticas. Si ese es caso se procede a una biopsia abierta que es una pequeña cirugía bajo anestesia donde tras una pequeña incisión sobre el tumor se extrae una pequeña muestra de tejido, aproximadamente como un dado, para su análisis. El análisis de todas las biopsias tienen su proceso y pueden tardar aproximadamente entre 5 y 15 días. En ocasiones se someten las muestras a pruebas más complejas, como las genéticas, las cuales pueden retrasar el diagnóstico definitivo. Estos retrasos no alteran el pronóstico final del tratamiento, siendo siempre peor operar o extraer un tumor sin tener claro su diagnóstico.

Tratamiento

Los tumores óseos malignos requieren, por lo general de un trabajo multidisciplinar en el que deben trabajar en equipo varios especialistas para su tratamiento incluyendo a: un traumatólogo especializado en tumores (oncología ortopédica), un oncólogo y un radioterapeuta ,ya que las líneas de tratamiento incluyen la cirugía (casi siempre), la quimioterapia (muy frecuentemente) y la radioterapia (ocasionalmente).

Cirugía

La cirugía el principal tratamiento para tratar los tumores óseos. El objetivo principal de la cirugía, es extraer por completo el tumor, evitando dejar ningún resto. Los tumores malignos se extraen en bloque normalmente,  rodeados de un manguito de tejido sano alrededor. La técnica para resecar un tumor con márgenes de tejido sano al rededor se denomina resección amplia y es la técnica habitualmente, más indicada para los tumores malignos de alto grado. En general, los márgenes amplios se refiere tanto tejido de hueso sano en ambos extremos del tumor y partes blandas como músculo y la grasa que rodea el tumor.

Todo tumor, una vez extirpado, se envía a analizar a anatomía patológica. El análisis del tumor, incluye el diagnóstico definitivo del tumor (puntualmente, este diagnóstico puede diferir del de  la biopsia), la respuesta a la quimioterapia y los márgenes del tumor.

Cirugía Tumores óseos- Dr Roberto Vélez

Como hemos mencionado previamente, el objetivo principal de la cirugía es resecar todo el tumor. Si los márgenes son reportados como negativos en el resultado de la anatomía patológica, esto significa que se ha logrado extraer el tumor con tejido sano alrededor. Márgenes libres o negativos, implica que el tumor no contacta con los bordes por donde se seccionó para su resección. Por lo contrario, márgenes positivos, implica que el tumor contacta los bordes de la pieza resecada. Márgenes positivos, puede implicar que han quedado restos de tumor en el lecho de la cirugía. Una cirugía de resección amplia con un resultado de márgenes negativos, disminuye ampliamente,  las probabilidades de que el tumor reaparezca en la zona operada.

Cirugía de salvamento de extremidad

Cirugía de salvamento de extremidad Tumores óseos- Dr Roberto Vélez

Históricamente los tumores malignos en las extremidades, brazos o piernas, se trataban mediante amputación. Con el avance en las técnicas quirúrgicas se ha pasado resecar los tumores con márgenes negativos y preservando la extremidad, procedimiento denominado cirugía de salvamento de extremidad.

Actualmente, aproximadamente en un 90-95% de los casos, es el salvamento de extremidad el procedimiento realizado en los tumores óseos malignos en las extremidades, quedando la amputación para algunos casos seleccionados. Ambas técnicas logran los mismos resultados de supervivencia a largo plazo.

La clave de la cirugía de salvamento de extremidad es extraer el tumor con márgenes de seguridad, libres de tumor, y preservar los tejidos que rodean el tumor y que hacen la extremidad funcional, o sea los nervios, arterias, músculos, y o tendones. Tras la resección del tumor, se requiere realizar la reconstrucción que se lleva a cabo mediante prótesis especiales llamadas mega prótesis o prótesis tumorales o mediante injertos óseos.

Las mega prótesis reemplazan el hueso que ha sido resecado con el tumor y además la articulación cercana al tumor que ha tenido que ser extirpada también. La rodilla es una de las localizaciones más frecuentes de los tumores óseos malignos y es común que tras la resección se lleve a cabo una reconstrucción con una mega prótesis de rodilla.

En los niños que están en la fase de crecimiento, la resección del tumor puede, en ocasiones, afectar a zonas del hueso responsables del crecimiento. Para ello, se pueden realizar reconstrucciones con mega prótesis que se pueden alargar.

Los alargamientos pueden ser mediante pequeños procedimientos mecánicos en quirófano bajo anestesia, o también de manera no invasiva, en consulta, mediante un imán especial. Actualmente nosotros preferimos las técnicas no invasivas, éstas nos proporcionan un resultado óptimo sin causar ningún dolor al paciente. Ver ejemplo de mega prótesis de crecimiento.

En ocasiones, sea por tumores en la pelvis con defectos geométricos complejos o en niños con extremidades en crecimiento, optamos por reconstruir con prótesis hechas a medida.

Las prótesis se fabrican basadas en pruebas preoperatorias como el TAC o la resonancia y son diseñadas mediante trabajo multidisciplinario entre el cirujano y la empresa.

Algunos tumores que se originan en medio del hueso, la diáfisis, lejos de las articulaciones, nos permite salvarlas y reconstruir con injerto de hueso. Una vez resecado el tumor el defecto se reemplaza por un aloinjerto, un hueso de donante, con las características y dimensiones similares a la del hueso extraído. Ver ejemplo de reconstrucción con aloinjerto.

Los tumores óseos benignos o de bajo grado se pueden tratar mediante curetaje. Esta técnica, en la cual se abre una ventana en la zona afectada del hueso y se legra el interior. Se reseca el tumor a trozos y se raspa las paredes de la cavidad. La cavidad luego se puede rellenar con injerto de hueso, cemento, o sustitutos óseos.

No se debe realizar un curetaje de un tumor sin tener claro el diagnóstico. Un legrado de un tumor maligno de alto grado puede comprometer seriamente el pronóstico de la extremidad y del paciente. Ver ejemplo de curetaje

Rehabilitación

Rehabilitación Tumores óseos- Dr Roberto VélezTras la cirugía se debe adaptar la rehabilitación a cada paciente de forma individualizada. La cirugía de resección tumoral y la de reconstrucción es muy compleja y parte del éxito funcional, residen en adaptar los plazos y técnicas de rehabilitación de manera personalizada.